¿DE CUÁL COSMOS, CUÁL COSMO-POLÍTICA?
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AVANCE
 
 

 

 

Una anécdota histórica, retomada en un más extenso paper por Eduardo Viveiros de Castro, puede ilustrar por qué el acercamiento sugerido por Beck para lograr la paz no depende completamente de la tarea.

El principal ejemplo que Beck da es el de la “controversia de Valladolid”, la disputa famosa que los españoles sostuvieron para decidir si los indios tenían el alma susceptible de salvarse. Pero mientras este debate fue pasando, los indios estaban comprometidos en uno no menos importante, aunque conducido con teorías muy diferentes en significado y muy diferentes herramientas experimentales.

Su tarea, como Viveiros de Castro lo describe, era no decidir si los españoles tenían alma —tanto más parecido obviamente— sino si los conquistadores tenían cuerpos. La teoría dentro de la cuál los amerindios estaban operando era que todas las entidades comparten la misma organización fundamental por defecto, la cuál es básicamente la de los humanos. Una palma de licuri, un pecarí, un piraña, un guacamayo: cada uno tiene una alma, un lenguaje, y una vida familiar moldeadas sobre el patrón de una aldea humana (amerindia). Entidades todas que tiene almas y sus almas son todas lo mismo. Lo qué les hace diferentes es que sus cuerpos difieren, y estos cuerpos son los que dan sus perspectivas contradictorias a sus almas: la perspectiva de la palma de licuri, el pecarí, la pira-

   

ña, el guacamayo. Todas las entidades tienen la misma cultura pero no lo reconocen, no perciben, no viven, la misma naturaleza.

Para los que disputaban en Valladolid, lo opuesto era el caso pero ellos permanecieron felizmente inadvertidos que había un lado opuesto. ¿Los indios obviamente tenían los cuerpos como aquéllos europeos, pero tenían ellos el mismo espíritu? Cada lado condujo un experimento, basado en sus propias premisas y procedimientos: por un lado determinar si aquellos indios tienen almas, y por el otro lado determinar si los europeos tienen cuerpos.

El experimento amerindio era tan científico como el europeo. Fueron tomados prisioneros los conquistadores como cobayos y los sumergieron en el agua para ver, primero, si ellos se ahogaban y, segundo, si su carne se pudría eventualmente. Este experimento era tan crucial para los Amerindios, como la disputa de Valladolid para los Ibericos. Si los conquistadores se ahogaban y se pudrían, entonces la cuestión quedaba instaurada; ellos tenían cuerpos. Pero si ellos no se ahogaban y pudrían, entonces los conquistadores tenían que ser entidades espirituales, quizás similares a los chamanes. Como Claude Lévi-Strauss lo resumió, algo irónicamente, los dos experimentos, los españoles versus los amerindios:
“los blancos invocaban las ciencias sociales mientras los indios tenían más confianza en lo natural.”

 

 

 
               
 
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