COMPONIENDO LAS COSAS PÚBLICAS
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INTRODUCCIÓN
 
 

Ron Suskind, “Without a Doubt” [Sin Duda], en: New York Times, 17 Octubre 2004.

Al no poder incluir en este catálogo mi agradecimiento a toda las personas cuyos pensamientos han contribuido a este paper, sí debo agradecer muy especialmente a Noortje Marres, cuyo trabajo sobre Lippmann y Dewey ha sido central durante los tres años de preparación para esta muestra.

Advertencia: los textos se encuentran disponibles para uso académico privado solamente, podría haber grandes diferencias entre esta versión y la publicación final, especialmente en relación con las notas al pie, siempre informe a su autor y editor para cualquier otro uso

[Introducción al catálogo de Making Things Public-Atmospheres of Democracy, MIT Press, 2005 (editado por Bruno Latour y Peter Weibel] Traducción : Horacio Alperin.


 

 

 

Algunas conjunciones de planetas son tan ominosas/aciagas, acostumbran a decir los astrólogos, que parece más seguro quedarse en casa en cama y esperar hasta que el Cielo envíe un mensaje más feliz. Probablemente es lo mismo con las conjunciones políticas. Ellos están ya tan desesperados que parece prudente apartarse de lo político y esperar a que se les pase el tiempo a todos los presentes líderes, terroristas, comentaristas y bufones quiénes se pavonean sobre el escenario público.

La astrología, sin embargo, es un arte tan precario como las ciencias políticas; detrás de las nefarias/inhumanas conjunciones de estrellas desventuradas, otras muchas alineaciones más oscuras podrían ser valores ponderados. Con el periodo político que activa tal desesperación, el tiempo parece el correcto para cambiar nuestra atención a otras maneras de considerar los asuntos/ hechos públicos. Y "asuntos/hechos" precisamente son lo que podrían ponerse en el centro del escenario. ¿Sí, los asuntos/hechos públicos, pero cómo?

Mientras el Reich alemán nos ha dado dos guerras mundiales, el idioma alemán nos ha proporcionado la palabra Realpolitik para describir un positivo, materialista, sin ningún sentido, sólo interés, el modo de los "hechos-ciertos" [matter-of-fact] de tratar con las desnudas relaciones del poder. A pesar de esta “realidad”, en el tiempo de Bismarck, habría aparecido como un cambio bienvenido después de los crueles idealismos que aspiraban a reemplazar, nos golpea ahora, como profundamente poco realista. En general, invocar "realismo" cuando se habla sobre política es algo que uno no debe hacer sin estremecerse y temblar. La bonita palabra "realidad" ha estado condenada por demasiados crímenes comprometidos en su nombre. ------------- sigue

     
   

 

               
 
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