POLITICAS DE LA NATURALEZA
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GLOSARIO
 
 

 

humanos*
no-humanos*

Para remarcar la diferencia entre las relaciones civiles al interior del colectivo* y las relaciones militarizadas mantenidas por los objetos* y los sujetos*, se utiliza esta expresión sinónima de proposiciones* o de asociaciones*. No tiene ningún otro significado más que el [adjetivo] negativo: recuerda solamente para que no se hable jamás ni de los sujetos* ni de los objetos* del antiguo bicameralismo*


Comentarios :

Los no-humanos*, recordémoslo, no son los objetos* e incluso menos los hechos. Ellos aparecen primero como algunas entidades nuevas que hacen hablar a aquéllos que se reúnen / congregan alrededor de ellos y que discuten entre ellos para su interés / propósito. Es la forma según la cual nosotros reconocimos, la realidad exterior, una vez liberada de la obligación de hacer a los objetos* cerrar la boca de los humanos*.

¿Quién habla de hecho en el laboratorio, a través del instrumento, gracias a la instalación de dispositivos, en el seno de la asamblea erudita? Ciertamente no es el científico por sí mismo. ¿Si usted quiere tomar en broma un hecho comprobado, usted dirá justamente que es él, el científico que habla a solas, que es su palabra, sus prejuicios, sus ansias de poder, sus ideologías, sus prejuicios, sus ideas preconcebidas y pero no... y pero no cómo? Por lo mismo evidentemente, la cosa en sí-misma, la realidad. Que «los hechos hablan por sí mismos», he aquí el cliché más común de la Ciudad erudita. ¿Pero que quiere decir eso que un hecho habla «por sí mismo»? Los delantales blancos no se perturban al punto de creer que las partículas, los fósiles, las economías, los agujeros negros, causan todo solos, sin intermediarios, sin investigación y sin elementos, es decir, sin un dispositivo, de fonación de voz,

   

de transmisión de una fabulosa complejidad y una extrema fragilidad. Si nadie está lo suficientemente loco para afirmar que los hechos hablan por sí mismos, no se puede decir nada cuando se dice que los delantales blancos sólo hablan a este respecto de cosas mudas. Cuando se dice esto, es para criticar despiadadamente el enunciado el cual pierde entonces toda pretensión a la fidelidad, que lo objetivo se vuelve subjetivo, y el hecho se vuelve un artefacto. Nosotros diremos por consiguiente que los delantales blancos inventaron algunos dispositivos de fonación/voz/transmisión que les permite a los no-humanos* participar en las discusiones de los humanos cuando ellos se vuelven perplejos a propósito de la participación de las nuevas entidades en la vida colectiva. La fórmula es larga, ciertamente, torpe, pastosa, pero nosotros estamos en un caso dónde la dificultad del lenguaje es preferible a la claridad analítica que suprimiría de una estocada las cosas mudas del hombre parlante. Mejor sería tener un buey sobre la lengua, cuando se habla de los sabios, antes que volcar atolondradamente algunas cosas mudas a la palabra indiscutible del experto, sin comprender nada de esta metamórfosis que aparecería entonces como una vulgar prestidigitación. Cuando el mito de la Caverna* nos obligó a una conversión milagrosa, no sólo se trató aquí de una simple traducción gracias a la cual las cosas devienen / vuelven, al laboratorio, por el cauce de los instrumentos, pertinente para lo que nosotros decimos de ellas 1,
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1. Necesitaríamos poder mostrar aquí el rol de estas referencias circulantes que establecen  otros tantos puentes entre las palabras y las cosas. Se encontrarán muchos ejemplos en el excelente GALISON, Peter (1997): Imagen y Lógica. Una Cultura Material de Microfísicos; y en los estudios meticulosos de KNORR-CETINA, Kann (1999): Culturas Epistemicas. Cómo se hace el Conocimiento de Ciencias. También ver el ejemplo fácil y detallado de LATOUR, Bruno (1996b): Pequeñas lecciones de sociología de la ciencia, y más adelante, en la última sección, la noción clave de articulación*.

 

 

 
               
 
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