POLITICAS DE LA NATURALEZA
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GLOSARIO
 
 

 

Tercer Estado

La población francesa no integrada ni en la nobleza ni en el orden eclesiástico formaba parte del Tercer Estado. El estado llano --o el tiers état, como se le denominaba en Francia durante el Antiguo Régimen*-- tenía el derecho a ser defendido por la nobleza y a ser instruido por el clero, pero a cambio tenía que sostener a ambos con su trabajo, con sus prestaciones y, sobre todo, con sus impuestos. Era el grupo social más heterogéneo de todos y representaba la inmensa mayoría de la nación, es decir, más de 24.000.000 de personas a finales del Antiguo Régimen*. Comprendía a las clases populares campesinas y urbanas, a la pequeña y mediana burguesía, compuestas por los artesanos y comerciantes, así como a muchos de los profesionales liberales: abogados, notarios, médicos, profesores. En el estrato superior de este grupo, se situaba la alta burguesía de las finanzas y el gran comercio. Lo que unía a los diversos elementos del Tercer Estado era la oposición a los privilegiados y la reivindicación de la igualdad civil. Era una auténtica nación en sí mismo, como diría Sièyes en su famoso folleto Qu´est-ce que le Tiers Etat? Las ciudades eran el dominio de la burguesía y representaban el símbolo de la expansión y del fortalecimiento de este grupo, cuyo único límite lo constituía la barrera del nacimiento.

   

La nobleza constituía, después del clero, el segundo orden del Estado durante el Antiguo Régimen*.

Estas estructuras estaban basadas originariamente en un sistema funcional mediante el cual cada grupo social cumplía con una misión determinada y, al mismo tiempo, se les reconocía jurídicamente unos privilegios determinados. De esta forma, el conjunto social se hallaba dividido en tres órdenes, cada uno de los cuales tenía unos deberes que cumplir y al mismo tiempo podía disfrutar de unos derechos. El primero de estos órdenes o estamentos era el eclesiástico. Sus miembros pertenecían a una institución --la Iglesia-- cuya finalidad era la de iluminar a los fieles en el camino de la salvación eterna. Instruían al conjunto de la sociedad, no solamente en el terreno de la espiritualidad, sino que también ejercían una labor semejante en el terreno de la cultura y de las ciencias.

 

 

 
               
 
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